¡FELIZ DÍA DE π!

 Hoy, 14 de marzo es el día internacional del número π. La idea original fue de Larry Shaw, un físico estadounidense al que en 1988 se le ocurrió celebrar el día del número π el 14 de marzo, ya que los americanos escriben 14 de marzo así 3/14, que son las primeras 3 cifras de este maravilloso número. Con motivo de su celebración, los profesores del departamento de Matemáticas del IES Alhama hemos animado a nuestro alumnado a participar en el concurso nacional “Sin π no soy nada”. Los estudiantes de ESO lo han hecho con relatos cortos y los de Bachillerato con vídeos, ambas modalidades con el número π como protagonista. A continuación, os dejamos una muestra de los trabajos presentados por nuestro alumnado. 

Departamento de Matemáticas 

(Ana I. Márquez)

La Historia de Pi

Trabajo realizado por Emilio Márquez de 1º Bto. sobre la historia del número π y algunas curiosidades.

SÚPER PI

En un barrio de la ciudad de Roma, vivía Pi, un joven amante de su trabajo, profesor de matemáticas en la universidad. Disfrutaba de una vida muy estable, tenía buena relación con los vecinos y contaba con muchos amigos. De hecho, sus días libres los dedicaba a asistir a conferencias y charlas con amigos de las distintas ramas científicas, ya que las conocía todas.

Cierto día aparece Círculo, antiguo compañero de la escuela y le dice:

-Pi, pasas todo el día trabajando, encerrado en tu despacho, te estás perdiendo los mejores años de tu vida. ¡Vamos a salir, te voy a presentar a unas amigas!

Lo que decía Círculo no era cierto. Pi tenía otras maneras de divertirse: ver cine científico, acudir a conferenciar, participar en debates, etc. Pero Círculo no creía que eso fuese diversión y continuó insistiendo en ir al baile. Después de escucharlo un rato, Pi decide acompañarlo, pensando que la invitación no dejaba de ser interesante, ya que podría conocer a alguna chica, algo complicado para él, ya que no tenía muy buenos recuerdos de sus últimas relaciones. Si salía con alguna chica de la zona, al día siguiente la veía con otro chico y no entendía nada. Había quienes le decían que ahora las relaciones eran así, que no se llevaba tener novia formal. Por ese motivo, había decidido esperar a que esta moda pasara, porque él quería tener a alguien que quisiera más que un rollito.

Llegaron al baile y a la entrada Círculo se dio cuenta de que se le había olvidado la cartera y le pidió que le pagara la entrada. Estaba muy animado el lugar, enseguida aparecieron Elipse y Parábola, unas amigas de Círculo que los invitaron a bailar y a tomar algo. Círculo y sus amigas pidieron unas cervezas y Pi un refresco. Cuando lo vieron venir, comenzaron a reírse y a decirle a Pi que no sabía divertirse. Para no parecer un bicho raro e integrarse, Pi también se tomó unas cuantas cervezas.

Después de un rato, Pi comenzó a sentirse mal y salió del local. Se quería ir. Todo giraba a su alrededor y tenía unas ganas terribles de vomitar. Su amigo se acercó y le dijo:

-No te preocupes, dame tu cartera y te traeré algo que te hará sentir mejor.

Pi lo único que quería en ese momento era aliviarse, le dio la cartera y esperó. Al poco tiempo Círculo apareció con una especie de cigarrillos, que a Pi le parecieron raros y preguntó:

-¿Para qué has comprado eso si yo no fumo?

- ¡Dale! ¡Dale! ¡Que te vas a sentir mucho mejor!- exclamó Círculo con mucho énfasis.

Pi fumó uno de aquellos cigarrillos. A la mañana siguiente, cuando despertó en su casa, no recordaba nada, no sabía cómo había llegado hasta allí, tenía un terrible dolor de cabeza y se encontraba aún peor que la noche anterior. No pudo ir a trabajar y, además, descubrió que no tenía nada de dinero, no tenía su cartera. Recordó que se la había prestado a Círculo y esperaba viniera a traérsela junto con el dinero que le había prestado, pues había gastado mucho más de lo que podía en una sola noche. No tenía ninguna duda de que Círculo vendría, ya que era una persona de bien y tenía muy buen trabajo.

En su casa, Pi pensaba en lo que había vivido y cómo aquella manera de divertirse no le había gustado nada. No conoció a ninguna chica con intenciones iguales a las suyas, se quedó sin dinero y con muy mal cuerpo. Pasaron algunos días y Círculo no aparecía. Pi decidió pasarse por su trabajo. Pero… ¡Qué sorpresa! En el trabajo de Círculo le dijeron que ya no trabajaba allí, que había sido despedido por llegar tarde y no cumplir con sus obligaciones. Después Pi fue a la casa de Círculo para ver si estaba, pero había vendido la casa y ya no vivía allí. Pi empezó a preocuparse, ya que eran amigos desde la infancia. No sabía qué hacer, dónde empezar a buscarlo. Comenzó a darle vueltas a la cabeza. “¿Por qué no habrá confiado en mí? ¿Por qué no me ha contado lo que sucedía? ¿Dónde estará?” En esos pensamientos andaba Pi cuando se acercó un vecino y le comentó lo ocurrido, angustiado y preocupado por lo que comenzaba a sospechar.

El vecino le dijo que Círculo hacía tiempo que había cambiado mucho, dejando de ser el compañero había sido siempre. Agrega que desde que comenzó a salir con un grupo de jóvenes, había cambiado y no precisamente para bien. A Pi se le abrieron los ojos. Círculo se había dejado influenciar por las malas compañías y no había pensado en lo que perdía, ni en su futuro.

Pasados varios meses, Círculo apareció frente a la casa de Pi. Estaba sucio, demacrado, casi irreconocible. Cuando Pi abrió la puerta se quedó asombrado. Lo invitó a pasar y después de una buena ducha, Círculo le contó lo ocurrido. Lo había perdido todo, su trabajo, su casa, por culpa de los malos hábitos. Necesitaba ayuda urgentemente. Pi no lo dudó ni un instante: lo invitó a quedarse en su casa, le ayudó a conseguir un nuevo trabajo y Círculo consiguió superar sus adicciones. Pi le enseñó que no es necesario tomar alcohol o drogas para divertirse.

Después de un año de estar juntos, trabajar juntos, Pi cambió de ciudad y empezó una nueva vida, dejando a Círculo totalmente rehabilitado. En su ciudad nueva conoció a Circunferencia, que era una chica con las mismas intenciones que Pi. Empezaron a conocerse poco a poco hasta que se enamoró de ella. Con el tiempo se casaron y después de un año y medio, el día 14 de marzo, Circunferencia y Pi tuvieron dos mellizos a los que llamaron Radio y Diámetro.

 

Relato de ficción con π como protagonista realizado por Imane El Mekkaoui (4º ESO-C)

π EN ALHAMA DE GRANADA

Hola, mi nombre es “Pi”, soy una letra, pero no una letra cualquiera, soy una letra matemática. Mi valor es 3,14159… y me utilizan para calcular la longitud de una circunferencia y el área de un círculo. El 14 de marzo, cada país celebra mi festividad y para ello realizan diferentes actividades. Yo me voy a centrar en un país, España; en una ciudad, Granada y en un pueblo, Alhama de Granada. Los estudiantes del IES Alhama, celebran este año mi festividad, el Día Internacional de π. Para ello, decidí ir a darles una sorpresa.

Cogí un avión desde Gales, Reino Unido hasta Granada e iba con mi descubridor William Jones. Al llegar, me bajé del taxi con mi amigo, andamos unos metros y nos encontramos a un monstruo. No era un monstruo cualquiera, era muy grande. Corrimos y nos adentramos en una casa. La casa era muy vieja y nos quedamos a dormir. A la mañana siguiente, al despertarnos, salimos a la calle y le preguntemos a una mujer donde estaba el instituto IES Alhama. La mujer no sabía dónde estaba y le preguntamos cómo se llamaba el pueblo. El pueblo se llamaba Baza, que es otro pueblo de Granada. Resulta que el taxista nos había engañado y no sabía dónde estaba Alhama de Granada. Cogimos un tren que nos llevaba a Granada y después un taxi que nos llevó a Alhama de Granada. Al llegar, nos bajamos del taxi y le preguntamos a un señor si el pueblo se llamaba Alhama de Granada y nos dijo que sí. William y yo nos alegramos mucho y nos dirigimos al instituto.

Llamamos a la puerta, nos abrió una mujer y al entrar, no había nadie y la mujer que nos había abierto la puerta, tampoco estaba. Todo era muy raro, había un silencio muy profundo y William y yo nos quedamos muy asustados. Seguimos avanzando y no había nadie en las clases, entonces decidimos salir a la calle porque todo resultaba muy extraño. A la mañana siguiente, volvimos a llamar a la puerta y nos abrió la misma mujer. Entramos y no había nadie, pero en el suelo había un papel que decía:

“Si queréis ver a los alumnos y profesores del IES Alhama, acertad estos acertijos y los podréis encontrar”

William y yo nos quedamos un poco confundidos y asustados. ¿Por qué había pasado esto? Después de encontrar el papel, seguimos avanzando y nos encontramos otro papel. En este ponía:

“Para encontrar a los alumnos y profesores del IES Alhama, debéis responder a una serie de preguntas. ¿Cuál es la raíz cuadrada de 864.268?"

William y yo empezamos a probar con todos los número y al final lo encontramos, era el 929,66. Después de acertar la pregunta seguimos avanzando y nos encontramos otro papel. En este papel ponía:

“¿Cuántos vértices tiene un prisma hexagonal truncado?”

Estaba claro, un prisma hexagonal truncado tiene 12 vértices. Y al seguir avanzando, vimos otro papel en el ponía:

“Si estáis aquí es porque habéis superado las dos pruebas anteriores. Esta es la última prueba. Si acertáis esta pregunta os diremos donde están los alumnos y los profesores. ¿Cuál es el número que sirve para medir la longitud de una circunferencia y el radio de un círculo?”

¡Estaba chupado! Esta pregunta era muy fácil y sin duda era π. Al acertar la pregunta, apareció la mujer que nos abrió una puerta, que al entrar nos condujo al gimnasio del instituto. Todos los alumnos y profesores nos estaban esperando para celebrar una fiesta de bienvenida. Al entrar en la fiesta, nos recibieron con un aplauso y estuvimos charlando con muchos alumnos y profesores. Al terminar la fiesta, volvimos a Gales, donde a día de hoy seguimos recordando lo bien que lo pasamos. Para finalizar esta historia, me gustaría dar las gracias a los alumnos y alumnas de todos los institutos de todo el mundo que celebran mi festividad.

 

Relato de ficción con π como protagonista realizado por Paola María Ruiz Muñoz (2º ESO - B)

CÍRCULO + π = πr^2

En Grecia, el catorce de marzo del año x ,nació un genio de las matemáticas llamado Pi. Era un chico muy inteligente, generoso, humilde y simpático con todo el mundo. Pi era el típico adolescente friki, empollón de la clase, tímido, usaba gafas sobre las que reposaba un frondoso flequillo y solía vestir ropa de cuadros. Era de complexión delgada, alto, de tez blanca y cabello oscuro y sedoso.

Vivía con su madre, ya que su padre falleció cuando él tenía sólo cuatro años, por lo que carecía de recuerdos, de momentos especiales junto a él. Nadie le había enseñado a jugar al fútbol o montar en bicicleta, momentos en los que se acentuaba la falta de un padre. Pero aún así tenía una madre maravillosa, que como toda madre amaba con locura a su hijo, le daba todo lo que necesitaba. No quería que su hijo sufriera ni notase la ausencia de su padre.

Una mañana, cuando Pi y su madre estaban desayunando, ella le dio una inesperada noticia: se tenía que mudar a otra ciudad. Pi se quedó helado, inmóvil y fue incapaz de articular palabra. Una sensación de miedo se apoderó de él: miedo a lo nuevo, a lo desconocido. Sabía que tendría que empezar de cero, perdería a sus amigos, sus vecinos y su vida ya construida, algo que no le había resultado sencillo. Se despidió de todo y de todos y puso rumbo a su nueva vida.

Después de un agotador fin de semana de mudanza, llegó el día más temido: su primer día de clase. Se levantó temprano, se vistió y emprendió el camino a su nuevo instituto. Se sentía inseguro, iba temblando y se le cruzaron mil pensamientos durante el trayecto.

Entró a clase con la profesora, lo presentó ante sus compañeros y después se dirigió indeciso a su pupitre y se sentó. Pasaron las primeras horas y llegó la hora del recreo. Todos sus compañeros salieron, nadie le dijo ni una sola palabra, solo le dirigían miradas amenazadoras, mientras escuchaba murmullos como: “ese es el niño nuevo, ¿habéis visto qué raro es?”

Pasaron tres meses y Pi seguía siendo el “rarito empollón” al que nadie quería, al que no invitaban a las fiestas y el último al que elegían para jugar al fútbol. Era el objetivo de la pandilla de “los Porcentajes”, quienes lo humillaban, se aprovechaban de su debilidad, pegándole e insultándole de manera cruel. En esa pandilla solo se encontraban los más populares y fuertes, los mejores jugadores de fútbol, ahí sólo estaban “los 100%”. Aparte de esa pandilla había una chica llamada Círculo, alta, delgada, con perlo largo castaño, enormes ojos negros y piel clara. Tenía un carácter fuerte y dominante, no soportaba el maltrato a los débiles y la injusticia. A pesar de su apariencia fría y sin sentimientos, era muy cariñosa.

Una tarde, cuando Pi salía del instituto camino a casa, sintió que alguien le perseguía. ¡Era la pandilla de los Porcentajes! Querían que, como de costumbre, Pi les hiciera el trabajo de matemáticas, pero esta vez se negó. Empezaron a amenazarle y, cuando todos se dirigían a darle una paliza, apareció Círculo y se interpuso:

-¡Él no tiene que hacerle los trabajos a nadie!- exclamó con fuerza y rabia.

Él se quedó embobado con la fuerza y el ímpetu de Círculo y totalmente asombrado con su belleza. Pi se había enamorado perdidamente de ella. Pasaba las horas pensando en ella, le gustaba todo: su sonrisa, su mirada… pero lo que más le llamaba la atención era su fuerte carácter. Se estaba volviendo loco buscando uno modo en que Círculo se fijara en él. Se enteró de que había una fiesta, “la fiesta de las semejanzas”, que organizaban los de bachillerato para recaudar fondo para el viaje de estudios. “¡Esta es mi oportunidad para esta con ella!”, exclamó Pi.

Llegó el recreo y la estuvo buscando, “¡ahí está!”. La encontró sentada en las escaleras escuchando música, fue hacia ella y le dijo con voz titubeante:

-¿Te gustaría asistir conmigo a la fiesta de las semejanzas?

Ella no tuvo ningún inconveniente y aceptó su propuesta. Pi no se lo podría creer, iba a ir acompañado de su amada Círculo. Llegó por fin el día más esperado. Se pusieron sus mejores galas para asistir a la celebración y pasaron toda la noche charlando y riéndose. Círculo se quedó impresionada, puesto que debajo de esas gafas y ese enorme flequillo había un chico interesante y muy divertido.

Después de la fiesta, Círculo tenía ganas de conocer más a Pi y lo invitó a tomar algo. Poco a poco se fueron conociendo y acostumbrándose a estar juntos. Una noche lluviosa Pi fue a por Círculo para dar un paseo bajo la lluvia. Mientras iban caminando juntos compartiendo un solo paraguas, Pi se declaró:

-Desde el primer día que te vi me hechizaste con tu penetrante mirada y con tu carácter fuerte. Me enamoré de ti desde el primer instante en que te vi – dijo Pi con voz entrecortada.

En ese momento, Círculo lo besó y le dijo:

-Contigo me siento completa, completas el vacío que había en mi interior.

Así, los dos se complementaban: Círculo le dio sentido a vida de Pi y Pi llenó su interior.

Relato de ficción con π como protagonista realizado por Imane El Barni (4º ESO-  C)

π

Cuando π iba al colegio no tenía muchos amigos porque la circunferencia que lo rodeaba no dejaba que nadie, aparte de él, pudiese entrar. Por tanto, los demás no se podían acercar. Lo que π no sabía era que, cuanto más triste se ponía, más grande se hacía la circunferencia y cada vez lo aislaba más de los demás.

Al cabo del tiempo π estaba muy triste, la circunferencia se hacía hecho enorme y decidió que tenía que escapar de ese lugar. Llevaba allí desde que nació, no conocía otro lugar y no sabía dónde ir, por lo que decidió ir a un parque a pensar qué podía hacer. En el parque se encontró a X. Ella se percató de que π no estaba bien, y se acercó al extremo de la circunferencia y el pregunto, a gritos, qué le ocurría. Π, sorprendido de que alguien le hablase, se desahogó. Le contó que estaba triste porque no tenía amigos, que había estado mucho tiempo encerrado en la circunferencia, que se había hecho enorme y lo había alejado de todo el mundo. X le contó a π que ella tampoco tenía amigos porque nadie la conocía, ni ella se conocía a sí misma. Nadie quería acercase a ella para descubrir cómo era. Al cabo del día, después de la conversación con su nueva amiga, la circunferencia se hizo más pequeña. Π se preguntaba cómo era eso posible.

Pasado el tiempo, se fue dando cuenta de que si estaba triste, la circunferencia se hacía más grande y lo aislaba. Sin embargo, cuando se ponía feliz, se hacía más pequeña. Él nunca había sido feliz y por eso siempre se hacía grande. Cuando pasó el tiempo y su amistad con X se fue afianzando, la circunferencia se hizo muy pequeña. Un día, mientras π y X estaban paseando juntos, π desapareció de repente. X comenzó a buscarlo por todas partes, pero no lo encontró. Pensó que si recordaba todos los momentos que estuvieron juntos, quizás volvería. Lo intentó una vez, otra y otra, pero nada. X no sabía qué hacer, estaba desesperada, había perdido a su único y mejor amigo.

Pasado un mes, a X se le ocurrió coger un compás y hacer una circunferencia, quedándose ella dentro, así podría estar junto a π durante toda la vida. Eso sí, lo pintó con rotulador permanente, para que si funcionaba nunca volvieran a separarse y, además, la circunferencia no podría cambiar de tamaño para aislarlos de los demás. Lo intentó, pero no pasó nada. X estaba muy triste, hasta que se le ocurrió mirar en la longitud de la circunferencia y ¡allí estaba! Π y X por fin estuvieron juntos y nunca se volvieron a separar. Además, la nueva circunferencia les permitió hacer nuevos amigos: triángulo, Y, cuadrado, etc.

Relato de ficción con π como protagonista realizado por Laura Monteagudo Ortega (2º ESO-C)